El monje budista que enseña la meditación Tummo insiste en la necesidad de realizar en primer lugar una serie de ejercicios que movilicen las energías y eliminen posibles tensiones.
“ Sin un ejercicio físico previo, es difícil lograr una buena meditación Tummo“.
Tummo, en tibetano, significa crear calor interno o fuego en el cuerpo. Se conoce al G-Tummo como la enseñanza del fuego interno. Es una técnica que ayuda a lograr una mayor concentración, de manera que nos puede ser muy útil cuando nos sintamos atascados, no veamos claro el camino a seguir o nos encontremos flojos interiormente.
Posturas recomendadas:
Dhanurāsana: Postura del arco en su forma dinámica
Pādahasthāsana: Postura de la cigüeña
Mientras realizamos la asana vamos visualizando la energía, moviéndose en forma de triángulo con la punta hacia arriba.
El objetivo del Tummo es la sangre y sobre todo la sangre situada a la altura del ombligo. Allí se produce toda la energía; la temperatura del cuerpo se establece en el ombligo, por tal motivo, visualizamos el triángulo de tamaño mediano en el chakra correspondiente: Manipura chakra. Repetimos el mantra RAM, esencia del fuego, para conseguir el calor interno y, con nuestras manos, le ayudamos a subir por los distintos chakras:
Anāhata, en la zona cardiaca
Vishuddha, en la zona faríngea, y
Sahasrāra, en lo alto de la cabeza.
Después de subir y bajar unas cuantas veces el fuego Tummo, nos quedamos en la parte superior.
La sensación de calor corporal interno ayudará a alcanzar la Iluminación, pudiendo llegar a experimentar la Vacuidad total.